A Alcaraz se le pone cara de Hércules: más de 6.600 puntos que defender hasta Wimbledon

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Alcaraz reacciona en cuartos de final de Australia (REUTERS/Issei Kato)
Alcaraz reacciona en cuartos de final de Australia (REUTERS/Issei Kato) (ISSEI KATO/)

Carlos Alcaraz no tenía absolutamente nada que perder en este Abierto de Australia. Se encargó de verbalizarlo tras caer eliminado en cuartos de final del primer Grand Slam del curso. “Me voy feliz del torneo, olvidando lo de hoy, pero en general creo que ha sido un torneo bueno, con grandes partidos. Hacer cuartos en un Slam no es malo. No es lo que buscaba, pero es una buena ronda”, admitió. Al haberse perdido la edición de 2023 por lesión, toda ganancia, 400 puntos en su caso, iba a ser bien recibida. Es a partir de ahora cuando empiezan las curvas para el número dos del mundo. El desafío que se le presenta es digno de la afirmación que realizó nada más finalizar la pasada temporada: “Quiero ganar todos los torneos que voy a jugar”.

Lo cierto es que ese deseo es prácticamente el que le obliga a cumplir el circuito ATP en el primer tramo de 2024. ¿Recuerdan a Hércules y sus 12 trabajos? Es poco más o menos, trasladado al tenis, lo que debe hacer Alcaraz de aquí hasta julio. Si quiere que su posición privilegiada en la clasificación no se resienta, necesita rayar a un nivel parecido al que mostró en los siete primeros meses del año pasado. Entonces, apenas faltó a las jornadas decisivas de todos y cada uno de los eventos que disputó.

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Durante la gira sudamericana de tierra batida, Alcaraz se proclamó campeón en Buenos Aires y fue finalista en Río. Ahí obtuvo 250 y 300 puntos, respectivamente. A continuación, la pista dura estadounidense también se le dio especialmente bien. Primero, fue campeón en Indian Wells, por lo que sumó una puntuación de 1.000 a su casillero. Después, llegó hasta semifinales en Miami, haciéndose con 360 puntos.

Alcaraz intenta alcanzar la bola en Australia (REUTERS/Edgar Su)
Alcaraz intenta alcanzar la bola en Australia (REUTERS/Edgar Su) (EDGAR SU/)

Ya en la arcilla, Alcaraz levantó el título en Barcelona, 500 puntos, y Madrid, 1.000. Se quedó en tercera ronda en Roma, donde el botín reflejó 45 unidades. Ya en Roland Garros, fue semifinalista, por lo que añadió 720 puntos a su cuenta. Al pasar a la hierba, su concurso resultó inmejorable: el trofeo tanto en Queen’s como en Wimbledon fue suyo, por lo que agregó 500 y 2.000 puntos, en cada caso, a la suma. En total, tenemos 6.675 puntos a proteger por el español en los siguientes seis meses. Y que, por qué no decirlo, exigen una defensa numantina.

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Un gran contraste

A partir de la conquista del segundo major de su carrera, Alcaraz no dejó unos números tan cercanos a la perfección. De nuevo en Estados Unidos y en dura, hizo cuartos de final en Toronto (180 puntos), final en Cincinnati (600) y semifinales en el US Open (720). Ya en Asia, estuvo en semifinales en Pekín (180) y en octavos en Shanghái (90). Echó el cierre al calendario con una segunda ronda en París-Bercy (10) y unas semifinales en las ATP Finals (400). Lo cual hace un total, más asequible, de 2.180 puntos.

Pero estos últimos réditos se quedan en el tintero hasta agosto. Es el presente más inmediato el que menos dudas permite a Alcaraz si quiere seguir bien arriba en el deporte de la raqueta. Necesitará de su versión más sobresaliente para no perder comba y mantenerse en las primeras posiciones del tour. Está preparado para el reto. Lo que consiguió de febrero a junio de 2022 lo igualó o mejoró en idéntico apartado de 2023. ¿Por qué no confiar en la actualidad?

Alcaraz celebra un punto contra Zverev (REUTERS/Edgar Su)
Alcaraz celebra un punto contra Zverev (REUTERS/Edgar Su) (EDGAR SU/)

Lo cierto es que Novak Djokovic apunta a mantenerse en la cima un tiempo. Y podría ocurrir que Daniil Medvedev, tercero del ranking a día de hoy, supere a Alcaraz, en el caso de que se apunte este Open de Australia. Nadie dijo que la estancia en el Olimpo fuese a resultar sencilla. En busca de seguir incrementando su legado, admirable con únicamente 20 años, no queda otra que darlo todo, aspirar a lo mismo y ponerse, en definitiva, el traje hercúleo. Querer ser “el mejor de la historia”, máxima ambición de Carlitos, lo requiere.