De Costa de Marfil a Bilbao: los 6.000 km de Iñaki WIlliams para eliminar al Barcelona de Copa del Rey y dejar a Xavi sin aire

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Iñaki Williams celebra su gol ante el FC Barcelona en cuartos de final de Copa del Rey (REUTERS).
Iñaki Williams celebra su gol ante el FC Barcelona en cuartos de final de Copa del Rey (REUTERS). (VINCENT WEST/)

Quien le diría al Athletic Club que su eliminatoria de Copa ante el Barcelona, disputada este jueves, la comenzaría a ganar el pasado lunes y desde otro continente. El epicentro del triunfo bilbaíno se estableció en Costa de Marfil, donde Reinildo anotó un tanto sobre la bocina que selló la eliminación de Ghana en la Copa África por un lado, y la liberación de Iñaki Williams por otro. A partir de ese día, el delantero inició la operación Copa del Rey para acudir a tiempo a San Mamés donde llegó, vio y triunfó. Su gol en la segunda parte de la prórroga desnivela un choque que parecía abocado a la tanda de penaltis.

En Bilbao empezó a haber aroma de noche grande a lo largo de todo el día. A la llegada del trotamundos Iñaki Williams le siguió el recibimiento de pedigrí de la afición, uno de esos que marcan el primer gol antes del pitido inicial. La sensación se convirtió en realidad. Ni siquiera el aviso evitó que el Barcelona volviera a ser víctima de sus vicios. Tercera vez que no se cumple el primer minuto y ya va por debajo en el marcador. Granada y Alavés en Liga y Athletic en Copa. Un mal pase de Lamine Yamal lo aprovechó Nico Williams para filtrar un balón que tras varios rechaces acaba en los pies de Guruzeta que batió a Iñaki Peña con un potente disparo.

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Otra vez la misma piedra

De nada sirvió que el Barcelona estuviera advertido, la salida en tromba de los leones se llevó por delante a un equipo que casi siempre fue a contracorriente en cuanto a sensaciones. “Fue una mezcla de falta de concentración y errores puntuales. Sabíamos de las entradas de Sancet en segunda línea y le dejamos centrar. Les habíamos analizado bien, pero no nos ha salido el mejor partido posible. Orgulloso de los jóvenes, pero cuando es a partido único en campo contrario es difícil ganar. Así es la Copa”. Así lo explica Xavi.

Los contratiempos no cesaban para el cuadro catalán. Antes del minuto 20 Balde se tiraba al suelo y obligó a Xavi a mover el banquillo. Fort entró en su lugar, como lo hicieron más adelante Cubarsí y Marc Guiu por Christensen y Yamal dejando al Barcelona al borde de la alineación indebida. Pese a las adversidades, los azulgranas tomaron el control -estéril- de la posesión y encontraron un gol de rebote tras el erróneo despeje de Vivian que les sentó como un desfibrilador. El gol de Guruzeta no hizo mella en el Barça, pero el de Lewandowski, por la forma, sí lo hizo en el Athletic.

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De Costa de Marfil a la gloria

Tan sólo seis minutos más tarde, Lamine Yamal revertía el marcador con un zurdazo que le ensalzó como goleador más joven del siglo XXI en Copa del Rey. Fue su única certeza de la noche, pues cuando pudo evitar la prórroga, la precisión le abandonó. Dejó sentado a Julen Agirrezabala, pero, con todo a favor, definió por encima del larguero y el partido se fue al alargue porque anteriormente había empatado el Athletic a merced de un cabezazo de Sancet. Para entonces, Iñaki Williams ya estaba sobre el terreno de juego después de haber cogido un vuelo chárter desde Costa de Marfil con destino la gloria.

La encontró cuando la primera parte de la prórroga agonizaba tras el enésimo error defensivo del Barcelona. Jauregizar robó a Sergi Roberto e inició un contragolpe culminado con por el mayor de los Williams, que minutos más tarde cedió a su hermano para que, con el Barça volcado, finiquitara el partido y desatara la locura en San Mamés. 6.000 kilómetros no fueron nada para Iñaki, que mantuvo la racha de 21 años del Athletic sin perder una eliminatoria a partido único y sacó el billete a las semifinales por quinto año consecutivo. Los de Valverde tienen sellado el pasaporte para soñar.