Griezmann, el ‘Sabio’ de un Atlético que reproduce en Copa del Rey el problema del Real Madrid bajo palos

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Los jugadores del Atlético de Madrid celebran el gol de Griezmann (REUTERS).
Los jugadores del Atlético de Madrid celebran el gol de Griezmann (REUTERS). (SUSANA VERA/)

Lo que pasa en Arabia se queda en Arabia. O no. Aquel trepidante partido un ritmo vertiginoso se quedó en el país árabe y dio paso a uno donde el cinturón de seguridad fue protagonista, pero también los viejos vicios. Las defensas volvieron a ser protagonistas del derbi copero que se apuntó el Atlético de Madrid en una prórroga bien distinta a la vista en la Supercopa de España. Griezmann celebró con gol su nuevo coronación como máximo goleador histórico rojiblanco y el Real Madrid claudica por segunda vez en el Metropolitano.

El carril izquierdo volvió a ser propiedad de Lino, que en el derbi liguero se graduó participando en los tres goles rojiblancos, en Riad a punto estuvo de coronarse con un disparo ajustado que originó el saque de esquina en previo al gol de Hermoso y en el de Copa obtuvo su merecido premio en colaboración con Rüdiger, quien desvió el centro de Rodrigo de Paul y convirtió un balón sin demasiado peligro en una asistencia que el brasileño no desperdició ante la dubitativa salida de Lunin, quien no tuvo su noche.

MADRID, 18/01/2024.- El defensa del Real Madrid Antonio Rüdiger (i) salta por el balón con el francés Antoine Griezmann, del Atlético de Madrid, durante el partido de octavos de final de la Copa del Rey de fútbol entre Atlético de Madrid y Real Madrid, este jueves en el estadio Cívitas Metropolitano. EFE/Juanjo Martín
MADRID, 18/01/2024.- El defensa del Real Madrid Antonio Rüdiger (i) salta por el balón con el francés Antoine Griezmann, del Atlético de Madrid, durante el partido de octavos de final de la Copa del Rey de fútbol entre Atlético de Madrid y Real Madrid, este jueves en el estadio Cívitas Metropolitano. EFE/Juanjo Martín (Juanjo Martín/)

El gol encendió al Metropolitano y maniató a un Real Madrid que anteriormente había tenido en las botas de Bellingham y Rodrygo la apertura del marcador. No obstante, el larguero y Oblak fueron demasiados robustos. Estaban más asentados los de Ancelotti, acariciaban el gol, pero no materializaban la superioridad. Y, por tercera vez esta temporada, iniciaron un derbi a remolque. Modric hacía de Kroos y tenía como acompañante a un Camavinga enjaulado y demandante de otro futbolista que le permitiese dar rienda suelta a su físico. Valverda caía a la derecha y Bellingham escoltaba a Rodrygo y un Vinicius más pendiente de la grada que de lo acaecido sobre el tapete.

Los aficionados rojiblancos le sacaron la amarilla que condicionó su partido, que poco a poco fue afeándose en las formas y embarrándose. Patadas a destiempo, agarrones, encaramientos… Y en medio de ese lodo, el Real Madrid encontró oro donde Oblak, salvador antes, se convirtió en antihéroe. Su desconfianza a la hora de despejar la falta lateral le condenó a recoger el balón de la red donde él mismo lo había introducido. Apareció la mujer barbuda. Muy presente en el derbi copero. El ritmo del juego no se parecía ni por asomo al de Riad, pero el guion comenzaba a tener tintes árabes. Especialmente en el área propia.

De Riad a Madrid

Simeone, para dar continuidad a aquello de las segundas partes de Riad, agitó la coctelera de idéntica manera que en la capital saudí. Molina dentro y Saúl fuera. Algo que también hizo más tarde Ancelotti con Kroos y Modric. No sin antes sufrir la aparición de la mujer barbuda. El centro rebotó en Camavinga y Lunin, en lugar de blocar, despejó contra Rüdiger y Morata empujó en boca de gol. Se asentó el Atlético, que encontró sus mejores momentos. Con de Paul dirigiendo la nave rojiblanca, Koke ayudando a todo el que pasaba por su lado y Griezmann, gestionando sus esfuerzos, comenzaba a inspirarse.

Aceleraba cuando tenía que acelerar, ralentizaba cuando debe ralentizar, jugaba corto cuando lo reclamaba la jugada y largo cuando era necesario. Sin ser su mejor día, volvió a ser quien mejor leyó los tiempos del partido. Aunque para ese premio también optan un Bellingham omnipresente en ataque y un Witsel que suplía con buen posicionamiento su desventaja en carrera con los delanteros madridistas. Hacía frío en el Metropolitano y el Atlético se acurrucó en su área ante el continuo intento del Real Madrid por quitarle la manta. No sufrían los colchoneros más allá de una jugada en la que el larguero repelió el tiro de Bellingham.

Fortuna rojiblanca que estuvo muy cerca de ser negativa, pues el golpeo del brasileño se envenenó por un rebote en Giménez. La mujer barbuda avisó y se personificó minutos más tarde, cuando Joselu marcó y el VAR le dio validez. El Madrid volvía a alcanzar la prórroga en un nuevo ejercicio de resiliencia. Pero el Simeone se había preparado mejor para ella con cuatro cambios. El tiempo extra fue una mezcla de jugadores cansados con piernas frescas del que salió vencedor el Atlético. Griezmann condenó un error de Vinicius fusilando a Lunin para estrenar su corona heredada del Sabio de Hortaleza.