Óscar García, el ‘cazatalentos’ que puede hacer historia en Bélgica: “Si los jóvenes creen que llegando al primer equipo lo tienen hecho, se estancan”

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Óscar García durante su presentación con el OH Leuven. (OH Leuven).
Óscar García durante su presentación con el OH Leuven. (OH Leuven).

“Los mejores equipos están formados por seis o siete jugadores de la cantera”, acuñó en su día el legendario Johan Cruyff. El neerlandés abría la puerta los jóvenes que la tiraban abajo, hasta 32 derribos en siete temporadas. Uno de ellos lo personificó a los 19 años Óscar García Junyent (Barcelona, 1973) con quien mantenía una estrecha relación personal y profesional, trascendente del terreno de juego a los banquillos, donde también dio pasos de su mano como segundo entrenador de la selección catalana.

Además de lo humano, les unía una filosofía en común que Óscar continúa impregnando por lugares tan dispares como Israel, Inglaterra, Austria, Francia, Grecia y actualmente Bélgica, desde donde atiende a Infobae España y dirige desde el pasado mes de noviembre al OH Leuven, un club del grupo tailandés King Power, dueño del Leicester. “Cuando coges un equipo a estas alturas de temporada es porque las cosas no estaban saliendo como se esperaban. Es un reto y estoy muy contento de haberlo aceptado. Tuve una reunión con los dueños y me convencieron de que podía ser una muy buena oportunidad por los dos lados”.

La juventud, una fuente inagotable

“Una de las cosas que me atrajo del Leuven fue la posibilidad de trabajar con gente joven, que quiere avanzar en su carrera profesional. Hay jugadores que potencialmente pueden llegar a ser buenos jugadores, pero quizá necesitaremos un poco más de tiempo para ir desarrollándolos, porque partimos de una base un poco baja en ese sentido. Es muy buena oportunidad”. La aprovecha con una plantilla cuya edad media -24 años- es de las más jóvenes del campeonato, al igual que le ocurrió durante su última etapa en el Stade de Reims.

“Los futbolistas jóvenes tienen que tener la ambición de ser mejores cada día. Y si piensan, porque han llegado al primer equipo, que ya lo tienen todo hecho, pues tarde o temprano ese jugador se va a estancar seguro. Lo que buscamos es que mejorarlos y que vayan dando siguientes pasos, que no piensen que el único a dar es llegar al primer equipo. Porque el fútbol no entiende mucho de lo que hiciste antes, sino de lo que estás haciendo ahora y de lo que puedes hacer en un futuro. Y esa es la idea que les inculcamos”, asegura Óscar García, quien encuentra en la mezcla de juventud y veteranía el cóctel ideal del que mana su equipo.

El líder de la Torre de Babel

Es importante en una plantilla joven tener veteranos que sean un ejemplo. Aquí en Leuven los veteranos son jugadores muy profesionales, igual que me pasó en Reims. Y eso ayuda mucho a un entrenador para mostrar ejemplos a los jóvenes jugadores que tienen ganas de aprender y de mejorar. Son futbolistas que piensan que pueden llegar a jugar a nivel más alto. Y eso es lo básico para mí como jugador, porque si mejoran individualmente vamos a mejorar como equipo seguro”.

Costa de Marfil, Tailandia, Noruega, Ghana, Japónes, Marruecos… En el Leuven convergen futbolistas de hasta 13 nacionalidades diferentes unidos por una filosofía que no pierde fuerza pese al obstáculo cultural. “Tengo la suerte de poder hablar inglés y francés y la mayoría de jugadores o entienden un idioma u otro. Depende con quién hablo, utilizo una lengua diferente, aunque normalmente casi todos lo hacemos en inglés, pero con los jugadores concretos que les puede costar un poco más, lo hacemos más tarde en francés”, detalla.

De Vigo a Arabia pasando por Barcelona

Óscar García dio en Reims la oportunidad, entre otros, a Hugo Ekitike y Folarin Balogun, actuales jugadores de PSG y Mónaco. En Salzburgo abrió la puerta a Dayot Upamecano, ahora en el Bayern de Múnich, y en España dejó su huella en Vigo, donde hizo debutar a un Gabri Veiga que a sus 21 años y pese a tener la oportunidad de liderar al Celta el año de su centenario, decidió primar la desorbitada oferta del Al-Ahli. “No soy nadie para valorar decisiones personales porque no sabemos qué situación estaba su familia o ni los motivos de esa decisión. Respeto mucho todas las decisiones y si él y su familia creyeron que eso es lo mejor para él, eso es lo importante. A mí me sabe mal el tema de que no puedo verlo jugar en estos momentos. Si estuviera en una liga europea, pues podría verlo más. Pero ya te digo, en temas de decisiones personales no sabemos qué condicionantes pudo haber para que tomara esa decisión y lo que hay que hacer es respetarlo”.