El Gobierno ultima los cambios en la Ley Ómnibus: Milei ordenó darle media sanción en Diputados antes del paro de la CGT

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Javier Milei ordenó aprobar la Ley Ómnibus en Diputados antes del paro de la CGT
Javier Milei ordenó aprobar la Ley Ómnibus en Diputados antes del paro de la CGT (GIAN EHRENZELLER/)

Los diálogos entre el Gobierno y los bloques aliados se aceleraron al máximo esta semana y se vive un clima de frenetismo en Casa Rosada a pesar de la ausencia del Presidente. Es que Javier Milei pidió desde Davos a sus alfiles en el Gabinete y el Congreso que avancen para obtener dictamen el próximo lunes a favor de la Ley Ómnibus, con el objetivo de sesionar antes del paro de la CGT del miércoles 24. El ministro del Interior, Guillermo Francos, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, junto a su asesor, Lule Menem; la vicepresidenta, Victoria Villarruel, y el autor de la iniciativa, Eduardo Rodríguez Chirillo, apuran las conversaciones para armar “el proyecto del dictamen”, como llaman en la Cámara baja a la versión modificada de la iniciativa.

Apurado por dar una señal de fortaleza política antes del paro, Milei aceleró durante los últimos días los guiños a sus aliados del PRO, de las fuerzas provinciales anti K y del bloque de Hacemos Coalición Federal que conduce Miguel Ángel Pichetto con la Coalición Cívica de Elisa Carrió. En la bancada de LLA cuentan que quiere obtener dictamen el próximo lunes y llamar a sesionar sobre tablas el mismo martes. Hubo versiones de que se adelantaría al sábado o al domingo el tratamiento en comisión, pero el reglamento impediría la posibilidad de debatir por fuera de la semana hábil, y por ahora esa opción está descartada. “Vamos a dar dictamen y al día siguiente o al otro a más tardar vamos a sesión. En dos días puede estar”, dijeron en el bloque violeta.

La sesión ocurriría el martes o el mismo miércoles, cuando los gremios de la CGT, organizaciones sociales, los partidos de izquierda y asociaciones civiles críticas tienen planeado reunirse masivamente en torno a la Casa de Gobierno contra el “paquetazo”, como lo llamó el FIT.

Jura Diputados
Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados (Maximiliano Luna)

El primer paso para avanzar es presentarle a la oposición el documento reformado, que se encuentra en pleno proceso de redacción y podría conocerse entre hoy y mañana. Y para eso se multiplican las reuniones con propios y ajenos. Por caso, ayer Francos estuvo reunido por primera vez con el titular del bloque del PRO, Cristian Ritondo, que venía presionando, con disimulo, para reunirse con algún representante del Ejecutivo en representación del ala “rebelde” de los amarillos. Y el ministro, que estaba decidido a mantener el diálogo con los legisladores en el marco del Congreso, supuestamente para no pisarse con Menem, terminó accediendo.

Fue una reunión de peso porque Ritondo, alineado en la tropa de Mauricio Macri, había quedado golpeado tras la decisión de Milei de designar a un libertario al frente de Diputados, desoyendo los pedidos velados del ex presidente para quedarse con ese relevante lugar. Desde aquel revés para el Pro, el diálogo con el Ejecutivo había quedado suspendido. Según dejaron trascender, hubo buena sintonía y predisposición para acompañar, siempre que se incluyan las modificaciones pedidas.

Además, los gobernadores de las 10 provincias exploradoras de hidrocarburos mantienen desde hace semanas, cada vez más seguido, fluidas charlas con el titular de Energía, Chirillo, autor del grueso de los 664 artículos del ambicioso proyecto “Bases”. Y, por lo que escucharon de parte de la Nación, están confiados en que aceptará incluir todos los cambios que pidieron en el articulado que reforma la regulación de la industria, en especial sobre el rol de las provincias en el cobro de regalías y plazos de licitación, entre otros puntos.

Los libertarios contemplan cinco ejes de modificaciones que aceptarían incluir en la iniciativa: retenciones, movilidad jubilatoria, delegación de facultades y las regulaciones sobre industrias clave para las economías regionales.

Los popes de la actividad vitivinícola, de la producción de cerveza, yerba mate, madera y de la pesca, por nombrar algunos, pusieron el grito en el cielo por etapas a lo largo últimas semanas, incluso con amenazas subterráneas de presentaciones judiciales. Y el Gobierno intenta contenerlos. Esta tarde, por ejemplo, Francos recibe a los representantes de los gigantes madereros, entre ellos, a directivos de Ledesma, además de los diálogos de Chirillo con los dueños de las petroleras nacionales y extranjeras.

El porcentaje de las retenciones será clave. Si bien en la Casa Rosada avisaron que no tocarán los valores de la soja y el trigo (están firmes en considerarlos pertinentes, sobre todo en un año donde se perfila una cosecha récord), en otros casos conocidos aceptarán dar marcha atrás con la suba al 15 por ciento, y mantener el porcentaje en el 8 por ciento. Mencionan a la industria vitivinícola, la cerveza, yerba, varias industrias. “El tema hizo mucho ruido y no vale la pena por el nivel de recaudación. Puede traer demasiados problemas y no hace la diferencia”, razonaron.

Además, está la cuestionada delegación de facultades para el Ejecutivo, que provocó preocupación y alarma de los sectores opositores. En principio, el Gobierno aceptaría fijarla en un año en lugar de cuatro, como habían pedido inicialmente.

Ayer estuvo en la Cámara baja el asesor de Milei, Santiago Caputo, autor del proyecto de ley, para ultimar los detalles de la comunicación del proyecto reformado. El Gobierno intentará presentar las concesiones como una victoria político y alejar lo más posible de una imagen que proyecte un “triunfo a medias”.